¿Productividad en trabajo remoto o presencial?

La pandemia de 2020 nos trajo algo más que mascarillas y reuniones por Zoom: nos trajo una revelación. De repente, el modelo tradicional de ir a fichar a un lugar físico se desmoronó y nos dimos cuenta de que podíamos ser igual de productivos (o más) desde casa.

Sin embargo, ahora que hemos “vuelto a la normalidad”, veo a muchas empresas luchando con el mismo dilema: ¿Hacemos volver a todos? ¿Nos quedamos en remoto?

En mi último podcast analizo este fenómeno y quiero compartirte tres conclusiones clave que he sacado sobre el futuro del trabajo.

1. La presencialidad forzada es síntoma de desconfianza

Seamos honestos. El modelo tradicional donde “necesitamos ver a todo el mundo sentado en la oficina” a menudo habla de una mentalidad anticuada. Tiene que ver con el control. Tiene que ver con la necesidad de ver a alguien físicamente para creer que está trabajando.

El trabajo remoto o híbrido, por el contrario, requiere un salto de fe. Requiere confiar en que cada uno hace lo que tiene que hacer, independientemente de si lo estamos mirando o no. Si tu cultura empresarial no soporta esto, el problema no es la ubicación del escritorio, es la confianza.

2. Pero… somos seres sociales

Ahora bien, no todo es color de rosa en el trabajo remoto. Perdimos las charlas de pasillo, el café y esa conexión humana que construye cultura.

Les cuento una anécdota que compartí en el episodio: Cuando se levantaron las restricciones de la pandemia, yo estaba en Ecuador. Mientras en muchas compañías globales las oficinas seguían desiertas porque nadie quería volver, a nosotros nos pasó lo contrario: la gente quería volver.

¿Por qué? Porque habíamos mudado las oficinas a un lugar mejor y estábamos en un proceso de transformación cultural. Nuestros colaboradores querían socializar, querían pertenencia. Había días que la oficina estaba desbordada. Esto me enseñó que la oficina no debe ser un lugar de obligación, sino un lugar de encuentro y generación de vínculos.

3. El Modelo Híbrido: Lo mejor de los dos mundos

Entonces, ¿cuál es la solución? Para mí, no es blanco o negro.

Si yo pudiera elegir (aunque hoy trabajo remoto), elegiría sin dudarlo el modelo híbrido.

Del mundo remoto tomamos la eficiencia, la falta de traslados innecesarios y la comodidad de trabajar enfocados.

Del mundo presencial tomamos la colaboración, el café con el equipo y la construcción de cultura.

No existe una talla única para todos. Depende de la naturaleza de tu negocio y de la edad de tus empleados. Pero mi invitación, tanto para las empresas tradicionales como para las startups 100% digitales, es que busquen el equilibrio. La tecnología ya la tenemos; ahora nos falta ajustar la mentalidad.

¿Y tú? ¿Eres del equipo “home office” para siempre o extrañas la dinámica de la oficina?