Hoy quiero compartir con ustedes mi modelo de liderazgo, aquel que me ha dado resultados a lo largo de mi carrera y me ha permitido llegar a los lugares donde estoy. No pretendo que sea el único, pues hay tantos modelos exitosos como líderes existan, pero espero que algunos de sus elementos les sean útiles para prosperar y dejar una huella.
Para mí, un liderazgo exitoso debe sostenerse sobre dos pilares o “patas” igualmente importantes. Una tiene que ver con la Performance y los objetivos de negocio, y la otra se centra en el Aspecto Humano.
1. La Estrella del Norte: Inspiración y Foco Profesional
Lo más importante que debe hacer un líder es poder transmitir e inspirar al equipo con una visión o un propósito compartido. A esto yo lo llamo nuestra “estrella del norte”. Una vez que transmitimos esa ambición, debemos definir:
• Estrategia y Prioridades: Es crucial definir cómo vamos a alcanzar nuestro sueño y cuáles son las prioridades. Pero ojo: también hay que definir las “no estrategias” y las “no prioridades”, es decir, por dónde no debemos ir.
• Foco y Disciplina: Definida la estrategia, el líder debe enfocar a la compañía en metas y objetivos claros. Yo siempre le digo al equipo: “Dejen de ir por cosas que no agregan valor o que nos hacen perder el tiempo”.
• Diferenciación: En el mercado, debemos preguntarnos: “¿En qué voy a ser diferente?”. El líder tiene que estar atento a cuál es nuestro punto de diferenciación que nos hace únicos y mejores a los demás.
Además, yo siempre he intentado tener una actitud positiva. Creo firmemente que al creer que las cosas van a salir bien, la probabilidad de que así sea es mucho más grande.
Finalmente, dentro de este pilar, es vital celebrar los logros. Aunque estemos enfocados en la gran meta final, hay que reconocer los pequeños logros —como robarle un punto de market share a un competidor o un lanzamiento exitoso—. Cuando la situación no es buena, reconocer estos pequeños avances es lo primero que hay que hacer para cambiar la tendencia.
2. Confianza, Desarrollo y Empoderamiento
Para mí, esta pata es tan importante como la primera, pues tiene que ver con la conexión del líder con las personas.
Un equipo se siente tenido en cuenta y entrega un poquito más cuando siente que el líder se orienta a la gente. Aquí es donde entra el empoderamiento: darles poder a los equipos, hacerlos dueños de la empresa y del objetivo.
Claro, para empoderar se necesita confianza. Yo sé que la confianza no es ciega y se gana, pero la confianza, junto con el empoderamiento, genera algo adicional: motivación. Un equipo motivado y empoderado siempre da esa “milla extra” que necesitamos.
Como líder, también es mi responsabilidad saber escuchar. A veces escuchamos cosas que no nos gustan, pero es necesario hacerlo para estar detrás de las personas. Y algo que quiero enfatizar: el desarrollo de talento es mi responsabilidad, no solo de Recursos Humanos. Todo esto apoya la generación de un buen clima laboral y bienestar.
El Legado del Líder Auténtico
Este modelo que armé con el tiempo y mi experiencia en distintos países y situaciones, arranca por el propósito y se cimenta en la transparencia, la autenticidad y la buena comunicación. Un líder que es así, que se muestra como uno es, es un líder que inspira, deja un legado, deja una huella, y es recordado y reconocido.