Corre con Propósito, vive con Pasión.

Hoy quiero hablarles de uno de los pilares fundamentales de mi vida: mi perfil deportivo. Aunque desde muy chico me gustó hacer deportes —jugué fútbol, tenis, basquet, e incluso rugby— y estas actividades me brindaron una formación en valores y disciplina, en mi edad adulta, lo canalicé a través del running.

Empecé a correr de manera más seria alrededor del 2012, una vez que llegué a México. Si bien toda mi vida había corrido como complemento, me di cuenta de algo crucial: si no me ponía un objetivo o una meta, correr por correr no tenía ningún sentido.

La Filosofía de la Superación Personal

Lo que tiene el running, y lo que me cautivó, es que, a diferencia de otras disciplinas, uno compite contra sí mismo. Es un espacio donde me esfuerzo por superar día a día lo que hice el día anterior.

Empecé con 15 km, luego 21 km —algo que en su momento me pareció escalar una montaña— y finalmente, me planteé el desafío de la maratón. Mi primer intento fue un fracaso por una lesión. Mirando atrás, fallé porque no tenía un entrenador, ni un asesoramiento correcto; simplemente agarré una app y pensé: “siempre corrí, debe ser fácil”. ¡Grave error! Me obligó a buscar a alguien que me guiara, una nutrióloga para la alimentación y un entrenador que me llevara paso a paso.

Un año después, corrí mi primera maratón en San Diego. Lo que me impulsó a seguir no fue solo cruzar la meta, sino que disfruté cada kilómetro del proceso, del entrenamiento, de la largada.

Detrás del Sueño

Mi buen tiempo en esa primera carrera me puso cerca de los tiempos de clasificación para Boston, la maratón más difícil y tradicional de los Six Majors. Cumplir ese sueño requirió disciplina, corriendo Chicago (donde hice mi mejor tiempo), Nueva York, y finalmente, Boston.

Pero la vida de un maratonista, como la de cualquier persona que persigue un gran sueño, está llena de impases y tropiezos. En 2018, una lesión de pie me obligó a parar por un año, y tuve que desistir de Londres y Berlín. Luego, cuando volvía a reconectar, llegó la pandemia, y después, otra lesión en la rodilla antes de Berlín, donde un médico hasta me sugirió que dejara de correr. En esos momentos de gran frustración, entendí que lo vital es enfocarse en objetivos muy chiquititos y llevar el día a día.

Finalmente, cinco años después de mi primera etapa, pude reconectar con los maratones. Logré conquistar Berlín, la que para mí fue la carrera más linda, Londres, y, aun con una lesión, pude completar mi sueño en Tokio en marzo de 2025, cerrando los Six Majors.

La Receta para Lograr Cualquier Meta

Mi experiencia me enseñó que la receta para conquistar cualquier sueño —sea deportivo, profesional o familiar— es la misma:

Definir un Sueño y Propósito: El sueño debe ser algo inalcanzable y aspiracional.

Planificación y Objetivos: Plantear un plan y objetivos claros de cómo voy a llegar a esa meta.

Valores Innegociables: Aplicar disciplina, determinación, perseverancia, resiliencia y sacrificio. Les aseguro que nada se consigue sin dedicación.

El Equipo Detrás: Aunque parezca una actividad individual, sin un equipo detrás que te apoye y te guíe, es imposible. Mi equipo es mi familia (que me aguanta las madrugadas), mi entrenador, mi nutrióloga y los especialistas.

Si tenemos un gran equipo, un sueño y aplicamos estas características con una actitud positiva y mucha disciplina, todo se puede lograr.