La Cultura: El Motor Oculto Que Impulsa o Detiene Mi Organización

Hoy quiero compartir con ustedes una de las palancas más poderosas que he visto en mi carrera para el éxito o el fracaso de una compañía: la cultura organizacional.

Primero, definamos qué es la cultura: es el conjunto de valores, creencias, normas de conducta y comportamientos que tenemos. Nos da el entendimiento común sobre cómo y hacia dónde debemos movernos. En mi experiencia, la cultura arranca por la definición del propósito colectivo de la organización, el cual debe estar vinculado a los propósitos individuales. Una vez definida la misión y cuando esta es compartida por todos, la compañía se mueve positivamente.

Cuando la Cultura es un Círculo Virtuoso

Cuando una cultura es positiva y es entendida por todos, genera un círculo virtuoso. Vivimos en una cultura de aprendizaje y de mejora continua. Es una cultura donde nos adaptamos a los cambios, donde la agilidad es parte del día a día y donde reina la confianza.

Lo que sucede es mágico: todos empujan y miran hacia el mismo lado, y esto se traduce en resultados positivos y responsabilidad compartida. La gente desarrolla el sentimiento de ownership de la compañía y de la tarea. El gran beneficio colateral de esto es la atracción, retención y desarrollo de talentos, y definitivamente, mejora el desempeño.

Las Culturas que Atentan Contra el Crecimiento

Lamentablemente, también he visto culturas que pueden atentar contra el buen desempeño. Hay tres cosas que hay que evitar a toda costa:

1. Tolerancia a la mediocridad o al bajo rendimiento: Si no hay premios y castigos por los buenos resultados o las buenas conductas, esto redundará en malos rendimientos.

2. Resistencia al cambio: Cuando pretendemos hacer las cosas como las hicimos siempre, esa cultura no permite el crecimiento ni la obtención de los resultados esperados.

3. Desalineación interna y falta de diversidad: Si lo que piensa Finanzas no es igual que lo que piensa Ventas o Recursos Humanos, esas desalineaciones internas indican un problema cultural. Peor aún, si no se acepta que alguien piense distinto y no se permite el debate de ideas, la compañía terminará en un lugar de no crecimiento.

Mi Experiencia: La Transformación Comienza por el Liderazgo

En mi historia profesional, me tocó liderar una organización que requería una transformación cultural importante. Era una compañía que había perdido su capacidad de razonamiento y de ser responsable de sus resultados, pues todas las decisiones se tomaban en otro país.

El cambio requirió una transformación del mindset (mentalidad), y esto siempre debe arrancar por el liderazgo de la organización. Tuvimos que cambiar la mentalidad y, a veces, incluso tomar la decisión de cambiar a determinados jugadores. Una vez que el equipo de liderazgo está alineado, ese cambio de mentalidad cascadea al resto de la organización.

Una vez que definimos quiénes éramos y hacia dónde queríamos ir, nos enfocamos en el cambio de la forma de trabajar, adoptando la agilidad. Establecimos que las decisiones no pasarían más por el equipo de liderazgo, sino por quien tuviera la mejor información para tomarlas. Esto hizo que la compañía se hiciera responsable de sus acciones.

El mayor beneficio de aquel proceso de transformación fue el desarrollo del talento; esa segunda línea de líderes terminó ocupando hoy posiciones clave dentro de la organización. La cultura, insisto, puede afectar positiva o negativamente, y el trabajo de cambio debe empezar siempre por los líderes.